5 Historias Que Inspiran

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El niño de 14 años que quería ser Mr. Universo…

A los 14 años, él encontró su pasión en el gimnasio. A todos les contaba que quería ser fisiculturista profesional. Aún cuando ni siquiera sus padres comprendían esta meta, él estaba decidido: se iba a convertir en el hombre físicamente mejor formado del mundo, o moriría en el intento.

Empezó a hacer ejercicios durante horas y horas. Pasaba seis días a la semana en el gimnasio.

Y después de muchos sacrificios, lo logró: Arnold Schwarzenegger llegó a ganar el título de Mr. Universo y el de Mr. Olympia. Más aún, también logró cumplir su meta de filmar varias películas y ser un líder político.

La única meta que aparentemente todavía no ha logrado es la de tener mil millones de dólares. Actualmente se estima que su fortuna llega a “apenas” 800 millones de dólares. Pero con la pasión de un hombre como Arnold, seguramente también logrará esta meta.

 

 

¿Eres un fracaso? ¡Yo también!

A principios de los años 60, Tom Watson era el presidente de IBM. Un día se enteró que uno de sus ejecutivos había cometido un error que le había costado a la empresa US$ 600.000.

Watson le preguntó al ejecutivo: “¿Sabe por qué lo he llamado a mi oficina?”

“Supongo que me va a despedir”, dijo el ejecutivo con una voz de decepción.

“¡¿Despedirlo a usted?!” preguntó Watson. “No, definitivamente no lo voy a despedir. Yo acabo de invertir 600.000 dólares en su educación. Me aseguraré que un hombre con tanta experiencia como la suya siga trabajando para nuestra empresa.”

Ojalá todos tuviéramos la mentalidad del Sr. Watson. Cada uno de nosotros comete errores diariamente. La pregunta es si nos sentimos derrotados o fortalecidos porque acabamos de aprender algo valioso. Todas las personas de éxito han sido grandes estudiantes de sus errores. Michael Jordan una vez dijo: “He fallado más de 9.000 lanzamientos en mi carrera. He perdido más de 300 juegos. 26 veces me han confiado hacer el lanzamiento ganador… y fallé. He fracasado una y otra vez en mi vida. Y por eso soy exitoso.” 

 

 

Cómo hacer 10 millones de dólares 

En el año 1990 un joven estaba tratando de sobrevivir como actor de comedia. Un día manejó su viejo carro hasta el tope de una cima desde donde se veía la ciudad en donde vivía.

Mientras veía la ciudad y soñaba con su futuro, se escribió a sí mismo un cheque por 10 millones de dólares con fecha cinco años más tarde. En el cheque puso como anotación: “por servicios de actuación”.

Para el año 1995, debido al éxito de sus películas “Ace Ventura”, “La Máscara” y “Una pareja de idiotas”, Jim Carrey empezó a cobrar más de 20 millones de dólares por película. De esta manera no sólo alcanzó, sino que superó la meta que se había puesto tan solo cinco años antes.

Lo más interesante de la historia de Jim Carrey es que él cargaba su cheque de 10 millones de dólares en su billetera, de modo que lo podía ver diariamente. Esa es la diferencia entre este actor y muchos otros: él se re-enfocaba en su meta cada día. 

 

 

Paciencia crea excelencia

Esta es la historia de un hombre que:
– Fracasó en los negocios a los 31 años.
– Fue derrotado a los 32 como candidato para unas elecciones legislativas.
– Volvió a fracasar en los negocios a los 34 años.
– Sobrellevó la muerte de su amada a los 35.
– Sufrió un colapso nervioso a los 36 años.
– Perdió en unas elecciones a los 38.
– No consiguió ser elegido congresista a los 43.
– No consiguió ser elegido congresista a los 46.
– No consiguió ser elegido congresista a los 48.
– No consiguió ser elegido senador a los 55.
– A los 56 fracasó en el intento de ser vicepresidente.
– De nuevo fue derrotado y no salió senador a los 58.
– Fue elegido presidente de los Estados Unidos a los 60.

El nombre de esta persona es Abraham Lincoln, uno de los presidentes más importantes que ha tenido Estados Unidos.

Nunca te des por vencido. Seamos líderes. Entendamos que el éxito favorece a las personas perseverantes.

 

 

El día que lees tu propio obituario…

Esta es la historia de un señor que un día leyó su propio obituario en el periódico. El obituario decía que él (y muchos más) habían muerto a causa de una explosión por la dinamita que su propia familia producía. El reporte del periódico decía la verdad: su familia producía dinamita; muchas personas morían en explosiones a causa de ella; y él incluso había acumulado una inmensa fortuna a causa de la dinamita que producía. Lo único que no era verdad en la noticia del periódico era que él había muerto. Quien había fallecido era su hermano.

Sin embargo, cuando este señor leyó su propio obituario se dio cuenta que las personas lo recordarían solamente por todos los explosivos que había creado – y por los muertos que éstos producían. Desde ese día en adelante, Alfred Nobel se enfocó en promover la paz y reconocer todas las contribuciones a la humanidad. Así es como se crearon todos los Premios Nobel (el Premio Nobel de la Paz, Premio Nobel de Física, etc.). Hoy en día estos premios constituyen uno de los más grandes honores que cualquier persona pueda recibir por sus grandes logros en pro del bienestar del mundo.

Debemos hacernos la misma pregunta que se hizo Alfred Nobel: si pronto llegase el fin de mi vida, ¿qué cambiaría? El día de hoy podemos decidir ser un ejemplo a seguir. El día de hoy tomemos la decisión de ser líderes de este mundo.