¡Déjate inspirar por estos líderes…

para que tú también te conviertas en líder!

A todos nos encantan las historias de las personas que a pesar de sus dificultados se han convertido en verdaderos líderes.

Aquí te presento las historias que más me han marcado personal y profesionalmente.

Estos líderes demuestran que sin importar tu edad, profesión o situación actual… ¡tú también puedes ser un líder!

¡Disfruta de estas historias!

En amistad,

–Stephan Kaiser

 

El tartamudo que hacía millones

El otro día leí el siguiente chiste:

Contratan a un tartamudo para vender biblias. Al cabo de unas pocas semanas había vendido 50 millones de biblias, a lo que sus compañeros de ventas asombrados le preguntan: “¿Cómo haces? ¿Cuál es el truco?”

El tartamudo responde: “Yoooo, yoo, yooo llego, tototototoco la puerta y preprepreguguntooo: ¿Seseseseñora, me, me, me, me cocococompraaa la, la, la, la bibibiblia o, o, o, o, sesesese la, la, la, la leo?”

Cualquier debilidad puede ser utilizada a nuestro favor. Nick Newell es un luchador de artes marciales mixtas a quien le falta un brazo. Parece impresionante, pero actualmente está invicto, porque los contrincantes no están acostumbrados a pelear contra una persona sin un brazo.

Yo me acuerdo que cuando tenía 16 años y empecé a dictar cursos, pensé que mi edad sería una gran limitación. Nada pudo haber estado más lejos de la realidad. Hoy en día colegios, universidades, organizaciones y compañías me contratan como coach y conferencista justamente por mi juventud y mi fresca perspectiva sobre los temas de superación personal. Así que sin importar cuál sea tu debilidad, no debes sentirte débil. Tus debilidades te hacen único y, a veces, incluso se convierten en tu trampolín hacia el éxito.

 

 

El niño de 14 años que quería ser Mr. Universo…

A los 14 años, él encontró su pasión en el gimnasio. A todos les contaba que quería ser fisiculturista profesional. Aún cuando ni siquiera sus padres comprendían esta meta, él estaba decidido: se iba a convertir en el hombre mejor formado del mundo, o moriría en el intento.

Empezó a hacer ejercicios durante horas y horas. Pasaba seis días a la semana en el gimnasio.

Y después de muchos sacrificios, lo logró: Arnold Schwarzenegger llegó a ganar el título de Mr. Universo y el de Mr. Olympia. Más aún, también logró cumplir sus metas de filmar varias películas y ser un líder político.

La única meta que aparentemente todavía no ha logrado es la de tener mil millones de dólares. Actualmente se estima que su fortuna llega a “apenas” 800 millones de dólares. Pero con la pasión de un hombre como Arnold, seguramente también logrará esta meta.

Estoy convencido de que la vida de Arnold se puede resumir en una palabra: PASIÓN. Cuando tenemos pasión, no importa lo descabellados que parezcan ser nuestros sueños. No importa si las personas nos apoyan o no. Nosotros daremos todo por vivir esa pasión. He aprendido que quien no vive con pasión, vive con desesperación. El día de hoy dejemos a un lado lo que el mundo espera de nosotros. Seamos líderes. Defendamos nuestra verdadera pasión. Vivir con pasión no es un camino. Es el único camino si queremos alcanzar el éxito externo y la satisfacción interna.

 

 

¿Eres un fracaso? ¡Yo también!

A principios de los años 60, Tom Watson era el presidente de la IBM. Un día se enteró que uno de sus ejecutivos había cometido un error que le había costado a la empresa US$ 600.000.

Watson le preguntó al ejecutivo: “¿Sabe por qué lo he llamado a mi oficina?”

“Supongo que me va a despedir”, dijo el ejecutivo con una voz de decepción.

“¡¿Despedirlo a usted?!” preguntó Watson. “No, definitivamente no lo voy a despedir. Yo acabo de invertir 600.000 dólares en su educación. Me aseguraré que un hombre con tanta experiencia como la suya siga trabajando para nuestra empresa.”

 

Ojalá todos tuviéramos la mentalidad del Sr. Watson. Cada uno de nosotros comete errores diariamente. La pregunta es si nos sentimos derrotados por esos fracasos o si nos sentimos fortalecidos porque acabamos de aprender algo valioso. Todas las personas de éxito han sido grandes estudiantes de sus errores. Michael Jordan una vez dijo: “He fallado más de 9.000 lanzamientos en mi carrera. He perdido más de 300 juegos. 26 veces me han confiado hacer el lanzamiento ganador… y fallé. He fracasado una y otra vez en mi vida. Y por eso soy exitoso.” No seas uno más del montón. No seas una persona que se siente derrotada por sus fracasos. Sé un líder. Lo único que te separa del éxito son un determinado número de fracasos. Así que aprende de tus errores. Cada uno te acerca más a tu éxito.

 

 

cómo hacer 10 millones de dólares (o alcanzar cualquier otra meta)

En el año 1990 un joven estaba tratando de sobrevivir como actor de comedia. Un día manejó su viejo carro hasta el tope de una cima desde donde se veía la ciudad en donde vivía.

Mientras veía la ciudad y soñaba con su futuro, se escribió a sí mismo un cheque por 10 millones de dólares con fecha cinco años más tarde. En el cheque puso como anotación: “por servicios de actuación”.

Para el año 1995, debido al éxito de sus películas “Ace Ventura”, “La Máscara” y “Una pareja de idiotas”, Jim Carrey empezó a cobrar más de 20 millones de dólares por película. De esta manera no sólo alcanzó, sino que superó la meta que se había puesto tan solo cinco años antes.

 

Tú y yo debemos tener la misma determinación y constancia al cumplir nuestros objetivos. Lo que más me gusta de la historia de Jim Carrey es que él cargaba su cheque de 10 millones de dólares en su billetera, de modo que lo podía ver diariamente. Esa es la diferencia entre este actor y muchos otros: él se re-enfocaba en su meta cada día. En este año 2012 no cometas el error que hace la mayoría de las personas: pensar en una resolución de año nuevo el primero de enero, y luego olvidarte de ella para siempre. Debes ser diferente. Debes ser un líder. Cada día revisa, refresca y re-motívate a ti mismo a alcanzar tus objetivos. De esta manera, tus sueños imposibles se convertirán en realidades inevitables.

 

 

Paciencia crea Excelencia

Déjame que te cuente la historia de un hombre que:
– Fracasó en los negocios a los 31 años.
– Fue derrotado a los 32 como candidato para unas elecciones legislativas.
– Volvió a fracasar en los negocios a los 34 años.
– Sobrellevó la muerte de su amada a los 35.
– Sufrió un colapso nervioso a los 36 años.
– Perdió en unas elecciones a los 38.
– No consiguió ser elegido congresista a los 43.
– No consiguió ser elegido congresista a los 46.
– No consiguió ser elegido congresista a los 48.
– No consiguió ser elegido senador a los 55.
– A los 56 fracasó en el intento de ser vicepresidente.
– De nuevo fue derrotado y no salió senador a los 58.
– Fue elegido presidente de los Estados Unidos a los 60.

El nombre de esta persona es Abraham Lincoln, uno de los presidentes más importantes que ha tenido Estados Unidos.

Al reflexionar sobre este año 2011, yo sé que tendrás muchas memorias gratas – y seguramente también te darás cuenta que hay algunos objetivos que te habías propuesto que todavía no has logrado. Tal vez no has avanzado tanto con tu negocio como querías. Tal vez no tienes la calidad de relaciones que deseas. Tal vez todavía no tienes la salud que tanto anhelas.

Mi mensaje para ti es este: No te des por vencido. Lo que hace a los líderes exitosos como Abraham Lincoln, es desarrollar la paciencia necesaria para alcanzar sus metas. A veces las cosas duran más de lo que esperamos. Así es la vida y no debemos desanimarnos. Mientras el resto del mundo se siente estancado, nosotros nos debemos mantener esperanzados. Mientras la sociedad se echa para atrás, nosotros debemos dar un paso hacia adelante. Mientras los demás se pre-ocupan, nosotros nos ocupamos, actuamos y alcanzamos nuestros objetivos.

Seamos diferentes. Seamos líderes. Entendamos que el éxito favorece a las personas perseverantes.

 

 

el día que lees tu propio obituario…

Esta es la historia de un señor que un día leyó su propio obituario en el periódico. El obituario decía que él (y muchos más) habían muerto a causa de una explosión por la dinamita que su propia familia producía. El reporte del periódico decía la verdad: su familia producía dinamita; muchas personas morían en explosiones a causa de ella; y él incluso había acumulado una inmensa fortuna a causa de la dinamita que producía. Lo único que no era verdad en la noticia del periódico era que él había muerto. Quien había fallecido era su hermano.

Sin embargo, cuando este señor leyó su propio obituario se dio cuenta que las personas lo recordarían solamente por todos los explosivos que había creado – y por los muertos que éstos producían. Desde ese día en adelante, Alfred Nobel se enfocó en promover la paz y reconocer todas las contribuciones a la humanidad. Así es como se crearon todos los Premios Nobel (el Premio Nobel de la Paz, Premio Nobel de Física, etc.). Hoy en día estos premios constituyen uno de los más grandes honores que cualquier persona pueda recibir por sus grandes logros en pro del bienestar del mundo.

Debemos hacernos la misma pregunta que se hizo Alfred Nobel: si pronto llegase el fin de mi vida, ¿qué cambiaría? Tal vez no seamos responsables por la muerte de personas, ¿pero cómo queremos ser recordados por los demás? ¿Como alguien que es fuente de alegría o de tristeza? ¿Como alguien que inspira o que desanima? ¿Como alguien que incluye o que excluye? Anne Frank una vez dijo “que maravilloso es que nadie necesita esperar ni siquiera un momento para empezar a mejorar el mundo”. El día de hoy podemos cambiar nuestras vidas. El día de hoy podemos ser un ejemplo a seguir. El día de hoy podemos ser luz a donde quiera que vayamos. El día de hoy tomemos la decisión de ser líderes de este mundo.

 

 

el ciego que decidió ver

Escuché la historia de dos personas que compartían una habitación en un hospital. Cada día, el hombre que estaba cerca de la ventana le decía al otro lo que podía ver para que su compañero también disfrutase de la vista.

“Hoy es un gran día soleado”, le decía. “Los niños están afuera jugando. Las familias pasean y las flores están llenas de colores”.

Cada día, el compañero esperaba ansioso la descripción de lo que relataba su amigo sobre el mundo exterior. Era su felicidad escuchar lo que el amigo describía sobre lo que sucedía allá afuera.

Sin embargo, después de algunas semanas, el compañero que estaba cerca de la ventana falleció. Su amigo preguntó a la enfermera si lo podía pasar a la cama cerca de la ventana. Lo cambiaron a esa cama e inmediatamente se asomó por la ventana. Lo que pudo ver fue… una pared de ladrillos.

“No entiendo”, le dijo a la enfermera. “Mi amigo que acaba de fallecer cada día me relataba sobre los niños que veía jugando en el parque, sobre las flores, sobre los árboles y sobre el sol. Pero yo sólo puedo ver una pared de ladrillos”.

La enfermera sonrió y dijo: “Señor, su amigo era ciego. Él decidió ver la belleza del mundo de adentro hacia afuera.”

 

La felicidad de la vida no radica en lo que vemos, sino en los ojos de quien observa. Debemos ser como ese ciego: sin importar qué suceda, debemos ver el valor de todo lo que existe en nuestra vida. Lo que suceda en nuestras vidas nunca nos hará feliz. Lo único que nos hará feliz es la actitud con la que asumamos aquello que nos suceda. La vida está llena de alegría y felicidad, si la decidimos ver. El día de hoy, decidamos expandir nuestra visión, nuestra vida y nuestra felicidad.

 

 

cómo pensar mejor…

El presidente de una compañía le estaba mostrando a un nuevo empleado las oficinas de la organización. Mientras caminaban, los dos pasaron al lado de una gran oficina en la que estaba sentada una mujer sobre una silla muy cómoda, mirando por la ventana. La oficina no tenía escritorio, computadora, gabinetes ni ningún otro accesorio de oficina. Era una oficina completamente vacía.

“Perdone señor” dijo el nuevo empleado. “¿Por qué esa oficina no está siendo usada?”

“Claro que sí está siendo usada. Esa es la oficina de nuestra vice presidenta”, explicó el presidente.

“¿Qué hace ella por la compañía?” quiso saber el empleado.

“Pensar”, respondió el jefe con una sonrisa.

“Me encantaría tener un trabajo como el de ella”, respondió el nuevo empleado. “Un trabajo en el que no tenga que producir nada, sólo pensar.”

“La última idea que dio nuestra vice presidenta nos generó 20 millones de dólares” respondió el presidente. “Si logras pensar como ella, podrás tener una vida como la de ella”.

 

Al igual que la vice presidenta, tú y yo nos debemos tomar tiempo para alejarnos de todo el estrés de los quehaceres diarios (el tráfico, el email, la computadora, etc.) para simplemente pensar mejor pensamientos. Los psicólogos estiman que cada uno de nosotros tiene aproximadamente 60.000 pensamientos diarios. ¿Cuál es el problema? Que el 95% de los pensamientos que tienes hoy… son los mismos que tuviste ayer. En otras palabras: la persona que ayer pensó que no podía lograr ese objetivo, hoy sigue pensando que no lo puede lograr. Si tú y yo queremos ser personas de éxito, entonces tenemos que tomarnos tiempo para pensar mejores pensamientos. No te quedes estancado en la misma calidad de pensamientos. Expande lo que piensas. Ábrete a mejores posibilidades. Las personas que fracasan tienen pensamientos sobre el fracaso. Las personas de éxito tienen pensamientos de éxito. Cambia tus pensamientos – y cambiarás tu vida.

 

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